Nuestra Historia

HISTORIA DE LOS FUNDADORES

ELOY AYALA RUIZ

Desde muy joven Eloy desarrolló su afán por la auto superación, esto le llevó a ser una persona con carácter duro con los demás pero aún más duro con él mismo.

A Eloy le tocó vivir una guerra y una posguerra muy dura para poder sobrevivir, con muchos sacrificios y esfuerzos. Logró hacerse a si mismo y poder avanzar en la vida.

Después de trabajar en obras públicas por media España recaló en Mallorca dónde fijó su residencia y así desarrollar su faceta profesional como encargado de obra pública. En la Mallorca de los años 50 casi todo era novedad, el turismo se empezaba a ver sobretodo el turismo extranjero, el que más el inglés. Eloy se instaló en Can Picafort en la pensión Casa Rossa.

Ya instalado en Can Picafort y dadas sus posibilidades de tiempo (Eloy era encargado de una empresa de obra pública y estaba al mando de 200 personas), empezó a interesarse por las motos que allí se preparaban para subidas en cuesta sobretodo de la fábrica Ossa que es la que tenía más presencia en la isla. Contactó con pilotos, mecánicos y preparadores y en el fue creciendo la afición de competir de forma amateur.

Por aquellos años la carrera más famosa que se celebraba en Mallorca era la subida al Coll de Soller (puerto de montaña con 72 curvas a derecha e izquierda) donde participa en varias ocasiones con buenos resultados.

Eloy Ayala compitiendo em ña subida del Coll de Sóller (Mallorca) Año 1953 (Moto Ossa 230 cc Preparada para subidas en cuesta)

Por la peligrosidad de la carretera y medidas de seguridad nulas en aquellas pruebas y en aquellos años sobra decir que había muchos accidentes y peligros lo que hacia la carrera más peligrosa. Posteriormente Eloy se pasó a las 4 ruedas sin dejar las 2 ruedas.Un dia paseando por el puerto de Palma le llamó la atención un bonito coche deportivo de dos plazas y cn techo de lona. El coche era un Rosenngart un modelo deportivo y preparado para subidas en cuesta. Eloy fue preguntando pues estaba interesado en la compra del coche. Al final dio con el propietario. El propietario resultó ser un capitán de la marina Española que comandaba un cañonero llamado “pizarro” y llegaron a un acuerdo y lo compró.

Lo disfrutó mientras estuvo residiendo en Mallorca, posteriormente vendió el coche cuando regresó a la península.

Coche deportivo Rosengart propiedad de Eloy Ayala con techo de lona plegable 2 plazas (Mallorca 1954)

Una vez en la península siguió trabajando en obra publica por todo el Norte de España. Se instaló en Barcelona dónde siguió trabajando en la empresa del Sr.Gil Carcas en obra pública como encargado general pero ya trabajando en Barcelona.

Estando en Barcelona pasó por delante de un concesionario Guzzi dónde compró una Guzzi 65cc, moto muy de moda en los años 60.

Con esta moto hizo el trayecto Barcelona – Lisboa, trayecto de más de 1.000 Kms. Realizó el viaje de ida y vuelta no sin pasar averías y aventuras pero lo pudo completar.

Foto de la Moto Guzzi 65cc a su paso por Valladolid (viaje Barcelona-Lisboa) Año 1959
Eloy Ayala dispuesto a salir para el viaje de Barcelona a Lisboa (Ida y Vuelta) (Moto Guzzi 65cc) Barcelona 1959
Posteriormente se compró una moto de la marca MAF dónde residiendo en Barcelona realizó viajes a Lleida, Girona, etc más cortos pero por eso no dejaban de ser arriesgados y aventurados.
Eloy Ayala posando con la moto MAF de 250cc Matricula B-160343 (Barcelona 1963)
Foto tomada en la entrada del túnel de Cervera (Lleida) la foto pertenece a la moto MAF de 250 cc, con maletas destino del viaje Balaguer (Lleida) año 1963

Al casarse y tener descendencia poco a poco se fue centrando en crear su propia empresa y familia, fue dejando de ir en moto aunque nunca perdió el contacto con las motos y la competición. Hasta el día de su muerte el 6 de Febrero de 2010 siguió montando en diversas motos entre ellas mis Bultacos como la Matador MK-3, la Streaker blanca dónde aún con 80 años hacia sus pinitos “quien tuvo retuvo” o paseando con su lobito T de 125 cc y disfrutando de su finca donde daba sus paseos.

Siempre me ayudaba a montar mis motos en las restauraciones y contaba siempre con su experiencia y paciencia cuando algo no me salía, el estaba y lo lograba solucionar.

Al contrario que otros progenitores el siempre me animo a montar en moto, aunque siempre me dijera que fuese con cuidado; y me supo transmitir el placer de ir en moto y buscar los últimos limites.

EN MEMORIA DE MIS PADRES:

JOSEFINA SEGU SANGRÁ
ELOY AYALA RUIZ

1940 – 2018

1929 – 2010

EN MEMORIA DE MIS PADRES:

JOSEFINA SEGU SANGRÁ (1940 – 2018)
ELOY AYALA RUIZ (1929 – 2010)

ARTURO AYALA

Mi afición por la moto me llegó a la edad de 12 años (año 1976). La primera moto que tuve fue una Torrot 50cc comprada por mi padre. La Torrot era un ciclomotor normal dónde tuve mis primeras experiencias en moto (pues hasta entonces sólo había llevado una bicicleta BH).
Arturo Ayala con Torrot de 50 CC, con 12 años primera moto
Arturo Ayala con Torrot de 50 CC, con 12 años primera moto

En el año 1979 y habiendo hecho los primeros pinitos con la Torrot compré con ayuda de mi padre una Bultaco Frontera azul de 125 cc (en realidad era una 74cc pero pasada a 125cc) de segunda mano en la tienda de motos corredor de Molins de Rei (José Corredor fue un antiguo trabajador de mi padre en su empresa de contratista), con José había quedado una buena amistad y como emprendedor había montado una tienda de motos. Compré la moto por 60.000 pesetas y aunque la fabrica Bultaco ya iba mal económicamente siempre me ha gustado esta marca.

La Bultaco Frontera era multiusos, la utilizaba para ir a estudiar, a la discoteca, para disfrutar del campo y finalmente también la utilicé para iniciarme en motocross. Con mi padre convenimos el realizar un circuito de motocross en la finca agrícola que poseía mi padre al lado de su empresa. Se realizó un circuito tipo ovalo con dos subidas de mucha pendiente de unos 6 metros más una más pequeña con dos curvas bastante cerradas.

Allí empecé a aprender las técnicas de saltos, derrapes y dominio de la moto en la modalidad de motocross.

Los sábados subían amigos míos y entre todos hacíamos carreras de motocross.

Desde 1979 hasta 1982 cada uno de mis amigos cogieron diferentes caminos y las carreras se acabaron. Actualmente en el año 2017 cuando nos vemos aún recordamos estas carreras con alegría.

Arturo en el Circuito de Motocross sito en Crta Sanson nº84 de Sant Feliu de Llobregat en diferentes secuencias y tramos del circuito sobre Bultaco Frontera 125 CC (Años 1979, 1980)

En el año 1982 y viendo que la Bultaco se me había quedado pequeña en potencia decidí que para carretera me compraba una Honda CBX-125 y para motocross me compraría una “pepino”.

El pepino no era otra que una montesa capra 250 VB (modelo replica de la campeona de España de motocross).

Aquella moto era otra historia. Era una moto carreras cliente para competir en motocross. Esta moto era un tiro, lo tenía todo, estabilidad, potencia y unos altos que cuando roscabas el puño de gas tenias todos los caballos para ti.

Con esta moto descubrí el placer del motocróss en estado puro con técnicas de vuelo en saltos y aceleración (al terminar el año 1982 dominaba tanto la técnica del salto que la bajada principal de 6 metros la bajaba volando con la capra).

Montesa Cappra 250-VB con equipo completo de Motocross

A partir del año 1982 fui probando diferentes motos y aparatos de los cuales explico la historia a continuación:
Año 1982 Gato Montés (fabricante artes de arcos Barcelona) Todo terreno anfibio 6×6 creado y fabricado en Barcelona por D. José Artés de Arcos en 1971 fue presentado en Barcelona. Entre sus características cabe destacar motor Citroën bicilindrico 12cv, caja de cambios automática mediante embrague centrifugo, movimiento mediante 2 palancas. Podía flotar y navegar por agua, se estima que se fabricaron unas 200 unidades. Este anfibio 6×6 lo probamos tanto en agua como en tierra disfrutando en ambos sitios.
Arturo con su hermano montados en el Anfibio 6x6 Gato montés en los aledaños de la finca de Sant Feliu (Año 1982)
Sobre el año 1983 mi inquietud me llevó a probar el trial otra modalidad de campo muy bonita. La casualidad vino por un cliente que se vendía una moto de trial, concretamente una Ossa modelo TR-80 de 350cc (replica a la campeona de España del año 1980 a los mandos de Toni Gorgot). El trial es muy bonito y aprendí bastante subiendo con ella en sitios difíciles (FOTO 18). Fueron pasando los años y por motivos profesionales fui dejando el tema de las motos aunque sin dejarlo del todo.
Arturo probando la Ossa de trial Modelo TR-80 de 350CC por los caminos de la finca de Sant Feliu (Año 1983)
A principios de los años 90 surgió una afición en las fiestas de primavera en Sant Feliu de Llobregat que causó furor entre todos los que teníamos afición a las 2 y 4 ruedas. Cada año se celebraron en lo que es hoy Mas Llhui de Sant Feliu de Llobregat, carreras de vehículos de serie de 4 ruedas más o menos preparados para correr autocross. Junto a unos amigos nos entrenamos con un Simca 1.200 familiar aligerado y preparado para correr con buenos resultados en carrera. Posteriormente vendimos el Simca 1.200 y compramos un Renault Alpine dónde a base de prepararlo se le sacaron cerca de 180cv dando muy buenos resultados. Estas carreras de aficionados desaparecieron cuando la federación catalana de automovilismo prohibió correr a quien no estuviera federado. Por motivos profesionales no me podía dedicar y decidimos dejarlo aunque fue una bonita experiencia.
Arturo junto a su hermano, su padre y un amigo en el primer Autocross Amateur celebrado con motivo de las "Festes de Primavera" en Sant Feliu de Llobregat.

Año 1998 mi afición después de unos años me vino por restaurar y comprar motos clásicas de la marca Bultaco. Mi primera restauración de la marca Bultaco fue una Matador MK-3. Esta afición ha llegado hasta el año 2017 dónde hay una colección de 12 motos. La mayoría restauradas y otras sin restaurar.

Afición que me gusta mucho y que seguiré haciendo mientras el tiempo me lo permita.

Primera Restauración realizada por Arturo Ayala, sobre Bultaco Matador MK-3 de 250CC dónde se observa el proceso de restauración. Sant Feliu de Llobregat (1998-1999)